Un desastre puede dejarte en una montaña u obligarte a cruzar una cordillera para llegar a un lugar seguro. Si no es probable que llegue un equipo de rescate, el primer objetivo es bajar hasta un lugar donde halla comida y refugio.
Puedes excavar en la nieve si no puedes resguardarte en las rocas o en algún otro refugio. Si en la altitud en la que te encuentras ya no hay nieve, debes cubrirte para evitar estar expuesto a la intemperie. Utiliza cualquier tipo de ropa para cubrirte lo mejor que puedas, pero no te coloques la ropa demasiado ajustada a tu alrededor; el aire que hay adentro de la ropa proporcionará aislamiento.
Cuando estés sobre rocas sueltas, prueba siempre los agarres con suavidad y nunca tires de un agarre suelto hacia afuera.
Si estás descendiendo con cuerdas, ten cuidado de que la misma no haga caer rocas. Incluso las piedras pequeñas al caer pueden producir heridas graves. Si haces caer una piedra, avisa a gritos a los que estén debajo de ti.
Las grietas se encuentran donde comienza el glaciar en una pared del valle, donde cambia de dirección o donde se despliega en un valle que se ensancha. Camina despacio, tanteando el suelo.
Los aludes o avalanchas se producen en pendientes de entre 30 y 45 grados, y por lo general antes de transcurridas 24 horas después de una nevada.
Las principales áreas de peligro son:
- Laderas convexas cubiertas de nieve. Aquí la nieve está sometida a tensión.
- Laderas a sotavento donde la nieve se ha acumulado. Son inestables.
- Barrancos profundos llenos de nieve.
